Pensando en como explicar a los que no saben aún de qué se trata el e-commerce o comercio electrónico, llegué a la concusión de que además de ser básicamente un sistema de ventas virtual que permite automatizar ciertos procesos y mantener las 24 horas, todos los días del año, las puertas de tu negocio abiertas de par en par, es a la vez una muy buena manera de hacer un aporte ecológico al planeta, dado que al experimentar este cambio radical de paradigma, se modifican muchas cuestiones que en los negocios físicos y locales son muy diferentes.

Primer Punto: el ecomercio es virtual.

El solo hecho de que sea virtual, da la posibilidad de que no sea necesario alquilar un local, una tienda física, incluso aunque se vendan productos físicos, es posible que no sea necesario siquiera alquilar un depósito para el stock de mercaderías, porque existen métodos para hacer ventas sin necesidad de tener stock.

Lo único que va a ser necesario es el pago por un alojamiento en un servidor, que además puede ser alimentado con energía renovable, como por ejemplo molinos eólicos o paneles solares. Esto hace que la huella medioambiental producida, sea inferior a la que una oficina con aire acondicionado y luces ocasiona.

No va a ser necesario que viajes hasta un espacio de trabajo, porque el espacio de trabajo va a ser en donde estés ubicado en ese momento, puede ser tu casa, una playa, un hotel o cualquier lugar en donde tengas acceso a una conexión de internet estable, entonces ya no vas a viajar todos los días al trabajo.